El valor del mes: La laboriosidad

Abril

Había una vez una hormiguita llamada Lia que vivía en un pequeño hormiguero. Cada día, mientras muchas otras hormigas jugaban o descansaban, Lia salía a buscar migas y trocitos de comida para guardarlos.

Un grillo que la veía a menudo le preguntaba:
—¿Por qué trabajas tanto, Lia? ¿No te cansas?

Ella sonreía y respondía:
—Trabajo poco a poco, pero cada día. Así, cuando llegue el frío, tendré todo lo que necesito.

Pasaron las semanas y, con la llegada del invierno, el campo se quedó sin alimentos. El grillo, que no había trabajado mucho, no encontraba comida. En cambio, Lia y su hormiguero tenían reservas gracias al esfuerzo de cada día.

El grillo aprendió una gran lección:
la laboriosidad no es hacer mucho en un solo día, sino esforzarse un poco cada día con constancia.

Y desde aquel invierno, nunca más dejó de trabajar con ilusión.