El valor del mes: el respeto

Mayo

Pau tenía una pelota nueva y no quería compartirla. En el parque, Laia le pidió jugar, pero él dijo que no.

Al cabo de un rato, Pau se cayó y se hizo daño. Laia corrió a ayudarle y le dio un pañuelo.

—Gracias —dijo Pau, un poco avergonzado.

Entendió que respetar a los demás también significa compartir y ayudar. Desde ese día, la pelota ya no era solo suya, sino de todos sus amigos.